martes, 26 de agosto de 2014

Decisiones - prioridades

Apartándome un poco de la línea argumental que tenía planificada, hablaré hoy del análisis de los inputs recibidos y de la información almacenada que provoca la toma de decisiones.
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En artículos anteriores hemos hablado del almacenaje de información y de como dicha información se enlaza para formar un depósito de conceptos e ideas.
Todo este proceso de captación de información solo sirve para una única y exclusiva función: la toma de decisiones.
El objetivo de un cerebro es generar outputs, es decir: acciones mediante sus "periféricos" (a falta de un nombre mejor).
Como ejemplos: hablar, mover una extremidad, etc...
Para simplificar, podemos decir que una (o varias) acciones, generan una reacción (u output posibles).
Profundizando más, cada acción (o acciones) generan un conjunto de reacciones, pero solo se ejecutará una, la que tenga mayor prioridad. Con esto no quiero decir que las otras reacciones no se ejecutarán, simplemente que tendrán un orden de prioridad y, en función de dicha prioridad, pueden llegar a efectuarse o no.
Estos outputs son generados a partir del análisis de la información recibida (o almacenada) y se ejecutan cuando su prioridad coincida con el resultado final esperado.
Añadir que este orden de prioridad es mutable y varía constantemente antes, durante y/o después de la realización de una acción, provocando un cambio en cascada de las prioridades y/o de las reacciones posibles.

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Un ejemplo:
Input inicial:
- nos lanzan una bola de papel mientras jugamos a "pasar la bola de papel"
Reacciones posibles:
- levantar la mano para coger la bola
- hacer un mortal hacia atrás y coger la bola durante la pirueta
- esquivar la bola

Dado que la finalidad del juego es coger la bola, la decisión con mayor prioridad podría ser la primera.
Priorizar la segunda irá en función de nuestras capacidades atléticas y del espacio disponible para hacer el mortal hacia atrás sin rompernos la cabeza.
La tercera reacción será la menos probable dado que se aleja del objetivo del juego

Inputs adicionales:
- una viejecita nos pasa por delante mientras levantamos la mano
La reacción de levantar la mano pierde prioridad frente a la de esquivar a la viejecita, para no darle un maporro
- vemos que nuestro compañero ha escupido en la bola de papel
La reacción de esquivar aumenta de prioridad para evitar tocar esa porquería
- un golpe de viento modifica la trayectoria de la bola
La reacción (cuidadosamente planificada) de levantar el brazo 52º arriba y 15 cm a la derecha mientras adelantamos el torso 20 cm en diagonal hacia el mismo lado, deja de ser viable si queremos coger la bola de papel. Por tanto, tendremos que calcular la nueva trayectoria de la bola para poder mover nuestras articulaciones en otros ángulos y velocidades y, así, coger la dichosa bola.
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Como podemos ver por el ejemplo (muy simplificado), una decisión inicial correcta y que toma la prioridad más alta, no es necesariamente una decisión a realizar finalmente.
El orden de prioridad se recalcula constantemente y se ve afectado por todos los inputs recibidos.
Con ello quiero incidir en el hecho que, al diseñar una inteligencia artificial (o al educar a un niño, por poner dos ejemplos), nunca hay que provocar la realización de una acción priorizada sin tener en cuenta las posibles influencias recibidas durante la toma de la decisión o la realización de la misma.

Ej.:
le pides al niño que chute una pelota. El niño toma la decisión de chutar. Esta decisión puede verse modificada por cualquier factor que altere el resultado esperado: que la pelota llegue hasta a ti.

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